Adolescencia, Cuerpo y Violencia

Lic.  Iréné Celcer, MA, LCSW 

Pareciera que, aunque la sociedad está androgizándose, los códigos con respecto al género siguen en vigencia. Todavía el ímpetu adolescente  cursa por dos caminos diferentes para los varones y para las mujeres. Si bien en los últimos diez años se nota en la clinica diaria que ambos sexos utilizan la violencia física; aún son más, la cantidad de adolescentes  mujeres que 

vemos  descontentas con  su cuerpo. Esta  desazón puede culminar, desgraciadamente, en maneras de comer y de actuar que no son poco saludables: pesarse constantemente, atracones, dietas, comer compulsivamente. El número comunmente citado es que por cada hombre descontento con su cuerpo hay 10 mujeres que lo están. Nuevas investigaciones apuntan a 1:4. O sea, hay más hombres descontentos de los que habia antes. (1)

Es importante entender que la violencia de los varones de hoy en día no se debe solamente a sus hormonas masculinas, ni al famoso y resignado “Y…son varones”. Al igual que las mujeres, hay situaciones creadas socialmente que, conjuntamente con los cambios hormonales de la adolescencia e incluyendo cambios en el funcionamiento del cerebro, (nuevas investigaciones en el cerebro adolescente que no tenemos completamente descifradas) hacen que los varones de hoy (como los de antaño) exhiban actitudes de violencia:

Me pregunto si  las cosas que les decimos a nuestros varones (aunque sea sin palabras pero con actitudes)  influyen en la violencia que exhiben:

Reglas aplicadas a los varones.

  1. No deben llorar. A veces los padres avergüenzan a sus pequeños diciéndoles que son ‘mariquitas’. A veces solamente una mirada alcanza.
  2. Deben poder desprenderse de su madres antes (y mas fácilmente) que las niñas. Estudios demuestran que a las niñas se les tolera mas ‘el ser pegotes’ de sus madres.
  3. Los varones deben ser fuertes (las mujeres son el sexo débil). Aunque pareciera que esto cambia, tales cambios tardan mucho en llegar
  4. Mostrar sentimientos de vulnerabilidad no es “de hombre”.
  5. Arreglarse para salir es ‘de mujeres”. Esto lo vemos en las charlas de las adolescentes de hoy en día, a diario.

Nuestros varones no tienen permiso para sentir, para interactuar desde un lugar de calidez y empatía. Además tienen que responder , cada vez más, a nuevas demandas estéticas que no pueden eludir. Tienen que ser excelentes deportistas para tener el factor “cool” o sea, popular. Todo lo anterior es un cóctel perfecto para la violencia.

Cuando esta vedada la posibilidad de expresarse o de decir lo que se siente (cuando ya ni siquiera se sabe lo que se siente porque no hay permiso para contactarse con ello) la violencia pasa a ser la forma de expresarlo. Con ella los varones hablan de su tristeza, de su soledad,  de la amargura y el aislamiento que sienten. También de su  miedo y anhelo a la dependencia y a crecer.

Es hora de que nuestros hijos adolescentes tengan el mismo permiso para sentir que las mujeres.  Dejemos de criticar a la juventud. Empecemos a ayudarlos.

Me gustaría que la igualdad no pasara por acercarnos en cuanto a descontento con nuestro cuerpo ni con cuata violencia demuestra cada sexo. Me gustaría que el acercamiento pasara por ayudar a nuestra juventud a ser adultos con capacidad de sentir y de ser felices en sus cuerpos

Footnotes:

1. James I. Hudson, Eva Hiripi, […], and Ronald C. Kessler, The Prevalence and Correlates of Eating Disorders in the National Comorbidity Survey Replication

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